Semilla de Fe
Aracely Esqueda
Todos en la época de la navidad hemos recibido o hemos dado un regalo; son parte de la magia que acompaña la época, y en especial creo son lo mas esperado por los niños que cuando están frente a ellos todo es alegría y emoción por abrirlos y ver el juguete que han pedido con tanta ilusión.
Y es que dar o recibir uno implica la emoción de escribir una carta o soltar un globo con tu petición, eso si eres niño, pero si eres adulto y en tu corazón conservas la magia de la niñez lo vivirás con la misma emoción y no importa que papel sea el que estas jugando ya sea dar o recibir es igual por que la alegría de compartir nace de la magia sí, pero también del corazón.
Cuando somos niños algunos creemos que los regalos provienen o de Santa Claus, los Reyes Magos o algunos del Niño Jesús y tenemos nuestra esperanza puesta en que cualquiera de ellos llegara con todo aquello que deseamos y esta ilusión acompaña nuestra niñez y nos permite vivir cada navidad con alegría cuantos hemos tenido esa magia acompañándonos y ahora de grandes poder esbozar una sonrisa recordando los momentos vividos; pero cuando ahora de adulto cambia el rol que estas jugando aprendes a disfrutar en el dar y eso se nota porque tu mirada se convierte en sonrisa al realizar tú la magia.
Cuando niña no tenia muy claro a quien pedirle un regalo, no hubo muchas cartas escritas por mi tal vez una, pero no importaba porque cada 25 de diciembre nos levantábamos y corríamos al árbol y ahí estaba lleno de regalos, nunca tampoco me detuve a pensar si realmente era el que yo quería, no importaba solo lo disfrutaba y obviamente al ser niña pues yo recibía muñecas o cosas de niñas que luego quedaban por ahí ya que mis compañeritos de juego eran niños entonces salía y compartía con ellos los balones, las bicicletas, lo que a ellos les hubieran regalado.
Pero en esta magia que rodea la navidad nunca dejé de ser curiosa y un día por azar o porque realmente lo hice encontré el escondite de santa, aun no sabia nada sobre el asunto de quien realmente era el que traía los regalos; pero ahí estaban todos los juguetes que nosotros recibiríamos para mi fue una sorpresa y decidí como todo niño que podía jugar con ellos y volverlos a colocar en su lugar.
Entonces esperé y cuando mi mama no estaba decidí hacer una escalera abriendo los cajones del closet, porque mi mama pensó que estando arriba nadie los bajaría pero no contaba con que yo del grupo de amigos era la que se subía a los árboles, para bajar las bolitas y hacer tira bolas; entonces pongo la silla abro cajones y allá voy a bajar todos los regalos los míos y los de mi hermano, claro necesitaba un cómplice por si me descubrían compartir el castigo.
Ya abajo la segunda parte fue abrir las cajas de tal manera que no se diera cuenta que lo había hecho y al lograr el objetivo, pues ahí estaban todos los regalos y nosotros jugando con ellos. Al terminar pues todos volvieron a sus cajas y a la parte de arriba del closet; sin que mi mamá se percatara eso creí que los abrimos.
Entonces llega el 25 y pues nuestros regalos que ya conocíamos estaban ahí todos envueltos y claro mi hermano sentenciado de que le tenían que gustar y decir gracias porque sino mi madre se daría cuenta y nos regañaría.
Mi aventura no me permitió darme cuenta de que acababa de descubrir quien realmente nos daba los regalos, no fue tan importante tampoco porque estaba centrada en que no nos descubrieran porque obviamente sabia lo que me esperaba si sucedía.
Pero al paso del tiempo reflexione en quien realmente los compraba y envolvía con cariño y los ponía bajo el árbol, para mantener la ilusión en nuestra pequeña cabeza y llenar nuestra mirada de la magia de la navidad.
Valore el esfuerzo que mis padres hacían porque ellos se privaban de cosas, o sus regalos eran de menor costo tal vez unos calcetines, o una blusa, o cosas mas baratas para poder tener el dinero suficiente y que nosotros disfrutáramos de una muñeca, las barbies tan de moda, un carro de control remoto o cualquier juguete que estuviera en nuestra mente y ellos con su esfuerzo lo podían hacer realidad.
Ahora que ellos ya no están mi corazón extraña no los regalos que me pudieran dar, porque al final entendí que ellos si nos dieron cosas materiales pero lo que realmente nos dejaron fue ese reunirnos para compartir, ese festejar el nacimiento de un niño que vino a este mundo por amor a los hombres, y que con su ejemplo de dar su vida por nosotros hemos aprendido a poner a nuestros semejantes en nuestro corazón.
Eso y su esfuerzo por darnos lo que era novedad me han acompañado toda mi vida porque el dar se ha convertido en compartir lo poco o mucho que tengamos, en ser solidarios con los demás, en las palabras de apoyo, en estar presentes cuando alguien te necesita, en dar el todo por hacer tu entorno mejor, gracias a mis padres ahora tengo el mejor regalo que me pudieron dar su ejemplo, su amor y la vida.
No se si mis padres se dieron cuenta de que encontramos el escondite de los regalos y que peor aun los abrimos, y jugamos con ellos antes de la navidad, tampoco se si se preocuparon porque se rompió la magia de que Santa Claus nos traía los regalos, nunca me comentaron nada, tampoco hubo un regaño, probablemente si se dieron cuenta pero entendieron que su hija era curiosa, que nunca se detenía cuando tenía una duda, sabían perfectamente que no cambiaria entonces su silencio solo fue motivo para agradecer.
Y no importa que ellos ya no estén ahora cada navidad ese recuerdo me acompaña y mi corazón agradece cada juguete, cada árbol de navidad, cada cena compartida, cada rosario para celebrar al niño Dios, agradece su amor, su entrega, su vida, mis padres fueron y serán por siempre mis Santa Claus, mis Reyes Magos mi Niño Dios.
Yo te deseo a ti que en tu vida tengas un Santa Claus, unos Reyes Magos o un Niño Dios que te acompañe y te haga vivir la alegría de recibir, que dibuje en tu mirada una sonrisa, y que todos los regalos que te dé sean para tu bien; pero también deseo que te conviertas ahora en ese que entrega los regalos y que en cada uno vaya acompañado de amor, de alegría y de bendiciones.
Necesitamos ser portadores de regalos que nos lleven a la paz, a procurar el bien y a dar amor para que en este mundo vuelva la alegría, la solidaridad, la empatía, que volvamos a recordar que alguien vino a este mundo a dar la vida por nosotros hace más de dos mil años y con ese acto de amor nos lleno de la verdadera Magia de la Navidad.
