abril 30, 2026

|ANTÍTESIS|

Por: Gerardo Rosales Miranda

En la vorágine de las reformas constitucionales iniciadas por la bancada de MORENA, ayer hubo una que tendrá que ocupar espacio y tiempo constante en los medios de comunicación, me refiero a la prohibición de los vapeadores; esta reforma constitucional por todos los ángulos que se analice es un tema que siempre dará conclusiones negativas.

Una de las frases más recurrentes de Andrés López Obrador, expresidente de la República fue “prohibido prohibir”. Detrás de esa simple máxima existe una lucha histórica de todos los pueblos del mundo para derrocar a los gobiernos autoritarios acostumbrados a prohibir cualquier conducta que a su parecer fuese impropia para su régimen.

Todo empezó con la Revolución Americana para independizarse de la Corona Inglesa, lo cual inspiró la insurgencia del mundo para emanciparse de la colonización europea con el sueño de crear sociedades más justas, libres e igualitarias.

De esta forma todas las constituciones de los nuevos Estados Nación garantizaron en sus leyes las mínimas restricciones a los gobernados condicionándolas únicamente a no afectar a terceros, fuera de ello, se otorgaron libertades de toda índole tales como de expresión, de prensa, de tránsito, de educación, de religión, de trabajo, de protesta, de asociación, de empresa, de participación política… de decidir uno mismo sobre nuestro propio cuerpo.

Bajo el contexto histórico de la lucha internacional por las libertades individuales, es necesario analizar detenidamente acerca de los hechos ocurridos en las cámaras legislativas donde aprobaron la prohibición en la constitución sobre la importación y compraventa de vapeadores, tal disposición quebranta las libertades de libre empresa, de trabajo y de decidir sobre nuestro propio cuerpo.

Ayer, la mayoría aplastante de MORENA lo hizo, y no pasó nada, al respecto debemos preguntarnos ¿qué otras libertades quedarán proscritas en la constitución?… ¿acaso nos quitarán la libertad de criticar a nuestros gobernantes? Tal y como lo propuso la diputada de MORENA Bennelly Jocabeth Hernández, quien el año pasado presentó una iniciativa para incluir en la Ley sobre Delitos de Imprenta sanciones por ataques a la moral e injurias a funcionarios públicos, conocida como “Ley AMLO no se toca”.

Otro ángulo de análisis es que al anteponer la prohibición sobre regulación se creará un mercado negro. Según datos periodísticos, el mercado de los vapeadores ronda los 40 mil millones de pesos, que irán directamente a una nueva cadena de corrupción que va desde los importadores, agentes aduanales, las instituciones públicas como la Agencia Nacional de Aduanas de México administrada por militares, así como las oficinas de Regulación Sanitaria de la secretaría de salud; además de las células de crimen organizado y al propio consumidor que ahora será un delincuente si lo descubren vapeando.

Además, los beneficiados directos de la prohibición son las industrias tabacaleras que han sufrido grandes pérdidas económicas a raíz de que se puso al vapeador, como una alternativa médica para combatir la adicción al tabaquismo. No debemos perder de vista que los vapeadores son de origen chino, y las tabacaleras de origen norteamericano, al prohibir los vapeadores provocará que los adictos a la nicotina regresen a fumar cigarrillos, por tanto, las empresas norteamericanas recuperarán sus ingresos millonarios.

En 2021, en Europa, se realizó un estudio donde se demostró que desde la llegada de los vapeadores a esos países disminuyó drásticamente la mortalidad por causas de Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) provocada en su mayoría por el cigarro. ¿SI es así, como es posible que en México estén prohibidos? Hay una sola explicación… ¡el lobbying de las tabacaleras! es decir el pago de grupos de interés empresarial a legisladores con el objetivo de impulsar leyes encaminadas a su propio beneficio. Es muy probable que los diputados de MORENA recibieron “el agradecimiento” de las empresas cigarreras. ¿Acaso se puede entender de otra forma?

Las políticas públicas prohibicionistas invariablemente producen resultados adversos. Las libertades individuales es uno de los valores más apreciados por la humanidad, en nuestro país por décadas jamás se han restringido libertades individuales.  Los hoy partidos opositores, cuando fueron gobierno, siempre respetaron la autonomía humana, así como la capacidad de los individuos para decidir y actuar en función de su propia voluntad.

En contraparte los legisladores de Morena no están respetando la dignidad humana, ni el libre albedrio de las personas para decidir sobre su propio cuerpo. Anteponen su poder político, convicciones ideológicas y ganancia económica sobre las libertades individuales -aquí una pregunta obligada- ¿hasta qué punto la sociedad mexicana seguirá soportando las prohibiciones del gobierno en la vida privada? ¡No lo sabemos! pero lo que sí podemos afirmar categóricamente es que el prohibicionismo alimenta el autoritarismo gubernamental que justifica la reducción de las libertades civiles bajo el subterfugio de proteger el «orden social». Esto crea un peligroso precedente de intervención estatal en nuestra vida privada que puede extenderse a otros ámbitos.

grmiranda77@gmail.com

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