abril 16, 2026

El Idiario de Romy

Por Romy Rodríguez Castillo

Querido lector: La vida está llena de pruebas y desafíos que determinan nuestra fe en Dios. Si nos enfrentamos con problemas de salud, finanzas o de otra índole, la calidad de nuestra condición seguramente será probada, y es ahí donde debemos fortalecernos en la fe, en la esperanza y en el amor de Dios.

En medio de nuestras pruebas y desafíos, a veces lo que necesitamos está frente a nosotros, pero debemos tener los ojos bien abiertos para reconocerlo, o tener los oídos bien sensibles para escucharlo , y saber que es Dios.
La Biblia nos enseña una historia en la que muchos pueden sentirse identificados con ella. En medio del desierto caminaba Agar junto a su hijo Ismael, quienes habían huido y se encontraban al borde de la muerte por la falta de agua. Agar, madre de familia, angustiada por ver con sed a su hijo, porque no había agua, colocó a su hijo debajo de un arbusto. Ella se alejó de él para no verlo sufrir, pero en ese momento, crítico, miren lo que nos dice la biblia:
(Génesis 21:15-18) Cuando se le acabó el agua, acostó al niño bajo un arbusto. Como no quería verlo morir, se apartó de él y fue a sentarse no muy lejos de ahí. Mientras estaba sentada, se echó a llorar.
Dios oyó los gritos del niño, y llamó a Agar desde el cielo y le dijo:
«¿Qué te pasa, Agar? No tengas miedo, ya escuché los gritos del niño. Anda, levántalo y tómalo de la mano. No morirá, pues sus descendientes llegarán a ser una gran nación».

Dios le abrió los ojos a Agar para que viera una fuente de agua, la que le permitió llenar el odre que traía con ella, y así saciar la sed de su hijo, Ismael.
Cuantas veces cuando nos vemos envueltos en pruebas y desafíos, en lugar de ir a la oración, o clamar a Dios, nos dejamos engañar por el maligno, poniendo una venda en nuestros ojos.
(Romanos 5:3-5) nos dice:
También nos alegramos al enfrentar pruebas y dificultades porque sabemos que nos ayudan a desarrollar resistencia. Y la resistencia desarrolla firmeza de carácter, y el carácter fortalece nuestra esperanza segura de salvación. Y esa esperanza no acabará en desilusión.

Debemos entender que Dios pone alto a nuestra vida, sobre todo cuando somos afanados en el trabajo, en el hogar, con la familia, o cuando no vemos lo que Él ya nos dio.
Dios nunca va poner pruebas o desafíos que no podamos superar. Dios es fiel y sacó adelante a Agar y a su hijo Ismael, quien se convirtió en líder de una gran nación, y así lo va a hacer contigo y conmigo.
(Génesis 17:20) “Y en cuanto a Ismael, te he oído; he aquí, yo lo bendeciré y lo haré fecundo y lo multiplicaré en gran manera. Engendrará a doce príncipes y haré de él una gran nación”.
Todo en la vida tiene un propósito que viene de Dios, si le creemos, Él nunca va a darnos pruebas y desafíos de los que no podamos levantarnos.
(Isaías 60:1) “Levántate, y resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Dios ha nacido sobre ti”.
Dios nos dice que, si lo hizo ayer, lo va a hacer hoy contigo, conmigo, y que nos llevará a lugares donde nunca imaginamos, y nos dará lo que necesitamos.
Yo lo creo, créelo y veremos su gloria resplandecer en nuestras vidas.

Oremos:
Bendito Dios, cuando tú me pongas a prueba quiero estar listo, lista, aguantando la presión, siguiéndote sin importar lo que sea. Muéstrame todos los días cómo poner mi confianza en ti, incluso cuando yo luche con preguntas sin respuesta, cuando la desesperación se agote y venga la calma, cuando la fe se sienta débil y se fortalezca. Ayúdame a salir adelante y entender el propósito por el cual vivo esta prueba y desafío, amén.

Gracias Cristo Jesús, gracias Espíritu Santo.
Gracias por amarme tanto, gracias por la vida que me das.
Dios les bendiga grandemente.

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