mayo 25, 2026

Amado lector, en algún momento de la vida nos enfrentamos a diversas situaciones críticas, las cuales nos quitan el sueño, la paz e incluso la vida.

¿Es entonces qué? solo hay de dos: buscar a Dios o seguir empeorando.

No es fácil, y nada en esta vida es fácil, pero cuando le crees a Dios y te llenas de fe, tu situación se vuelve diferente.

Las escrituras dicen en Jeremías 33:3

“Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”. Dios nos muestra su amor y misericordia a través de su palabra, y es real, él prometió darnos paz en medio de toda dificultad.

Salimos 55:17

“Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, y él oirá mi voz.

Pero ¿qué es la oración? es un acto fundamental en la vida de muchas personas, un puente invisible que conecta al ser humano con lo divino.

La historia bíblica nos muestra el poder de la oración haciendo milagros, donde Dios nos expone su infinito poder en respuesta a la oración.

Veamos los siguientes ejemplos:

Pablo y Silas fueron encarcelados, golpeados y sujetaron sus pies con madera pesada. 

Pablo y Silas oraban y cantaban alabanzas a Dios, mientras los otros prisioneros escuchaban.

En ese instante, todas las puertas de la cárcel se abrieron y las cadenas de los prisioneros se soltaron.

(Hechos 16:23-26).

Daniel nos enseña que se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de Dios, y cuando fue lanzado al foso de los leones, Dios envió a su ángel para cerrar la boca de los leones.

Ana era una mujer atribulada, teniendo en vista que su marido Elcana tenía otra esposa llamada Penina, eso era tolerable en aquella época, pero lo que la perturbaba, incluso, era el ser estéril, mientras su rival tenía hijos y se burlaba de ella constantemente.

En dado momento, cuando la familia fue a Silo, en la visita anual al templo, Ana decidió derramar su corazón ante Dios y le dijo que, si Él le concedía un hijo, ella lo entregaría de buen grado al servicio de Dios, su oración fue atendida y fue así que nació Samuel, cuyo nombre significa: “pedido a Dios”.

Las escrituras nos hablan de muchas historias, de personajes varones y mujeres que oraron con fervor, dando Dios respuesta con grandes bendiciones a sus vidas.

Marcos 11: 22-24 nos dice:

Jesús les dijo: —Confíen en Dios. Les aseguro que, si tienen confianza y no dudan del poder de Dios, todo lo que pidan en sus oraciones sucederá. Si le dijeran a esta montaña: “Quítate de aquí y échate en el mar”, así sucedería. Solo deben creer que ya está hecho lo que han pedido.

 El poder de la oración hace que sucedan cosas que ni siquiera te imaginas.

El poder de la oración hace cosas sobrenaturales, que en lo natural el dinero y el poder no pueden hacer.

Se trata de Cristo Jesús.

Hoy te digo a ti, si Dios liberó de la cárcel a Pablo y a Silas, si Dios liberó a Daniel de morir devorado por los leones, si Dios bendijo a Ana dándole un hijo, también lo puede hacer contigo.

Créele a Dios con fe, que él hará de ti y de tu familia la mejor versión en amor, obediencia, paz, esperanza, salud y en todo lo que te propongas.

Dios lo hizo ayer, lo hace hoy y por los siglos de los siglos, amén.

Bendiciones abundantes.

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