Por Lic. Lourdes Ramírez Flores
Jueves Santo, nos remonta a recordar, vivir y meditar la Ultima Cena de Jesús con sus discipulos, cuando compartió el pan y el vino; en representación a su cuerpo y su propia sangre que fue derramada por el perdón de los pecados de la humanidad.
En esa última cena Jesús tuvo comida judia tradicional, y ahi mismo instituyó la Eucaristia al brindar a los discípulos pan y vino. Fue una gran comunión donde se respiraba el amor, el sacrificio, el perdón. Hubo enseñanzas, pero también disciplina al establer una nueva alianza que los llevaría al perdón de pecados.
La humildad y amor de Jesús representada por el «lavatorio de pies» a sus discipulos, aún aquellos, sin ser merecedores y que pagarían con traición, como ya estaba escrito. El amor de Jesús sobrepasando todo entendimiento humano. con ello, Jesús dió Cátedra a los lideres , con un mensaje claro, «El Servir a otros, antes de ser servidos» y también como un acto de purificación de pecados.
Días antes, Jesús entró a Jerusalén, y fue recibido con palmas y cantos de alabanza. Ese día se le conoce como domingo de Ramos., celebrada este año el 29 de abril. Despúes vinierón los días de reflexión, de preparación, oración, para el cumplimiento de la obra de Dios en él.
Este Viernes Santo es el día mas representativo y doloroso, ante la Crucifixión de Jesús. Un día de luto, ayuno y reflexión. Sin embargo el domingo es un día de Victoria, es el gran día de la Resurrección de Jesús, o día de pascua. Cuando los cristianos de todo el mundo celebran con alegria la Victoria de Jesucristo resucitado, quién venció la muerte. Jesús, el camino, la verdad y la Vida…
