El Idiario de Romy
Por Romy Rodríguez
En la vida podemos tener aflicciones, momentos de angustia, tristeza y dolor, pero todo es pasajero.
2 Reyes nos habla de un rey que era muy malo, Senaquerib, rey de Asiria. Esté rey era sanguinario, se creía tan poderoso que conquistó Samaria, y varios reinos. Se creía tan fuerte que mandó decirle al rey de Judá que le enviara un impuesto de mucho oro y plata; su maldad era tan grande que enviaba oficiales para intimidar con gritos e insultos al pueblo de Jerusalén.
Gritaban al pueblo “No se dejen engañar, por su rey, porque él no puede salvarlos de mi poder”.
El Rey de ese pueblo, llamado Ezequías, empezaba a debilitarse emocionalmente, sentía que perdía fuerza, se desanimaba y deseaba que Dios escuchará los insultos que él oficial lanzaba en contra de ellos.
Sin embrago, había un profeta de Dios llamado Isaías, que motivaba y ayudaba al rey Ezequías, quien le llevaba mensajes departe de Dios: “No tengas miedo de los insultos de ese soldado. Yo haré que el rey Senaquerib reciba una mala noticia que lo obligue a regresar a su país, y allí lo matarán”. También le dijo el profeta “Tú confías en tu Dios”.
Ezequías, varón de fe, de resistencia, leal y fiel, oraba a Dios y le contestaba las oraciones, escuchaba su clamor.
Dios le respondía y le seguía enviando mensajes a Ezequías a través del profeta Isaías: “No tengas miedo, los que blasfeman contra mi familia serán castigados en su propia tierra”.
Senaquerib se sentía rey del mundo, como muchos hoy en día.
Ezequías era un rey, e hijo de Dios, que también tuvo sus fallas.
Así fue, esa noche, él ángel de Dios fue y mató a ciento ochenta y cinco mil soldados del ejército Asirio, y en su propia tierra estaban todos muertos, excepto el rey malo, quien regresó a Nínive y allí lo asesinaron.
Mientras tanto el rey Ezequías siguió gobernando su pueblo y bendecido por Dios.
Dios salva, cuida y protege a los que son fieles y leales, y a los malos le dará su merecido.
Si en este tiempo has estado luchando con problemas de cualquier índole, entrégale a Dios tus necesidades y él hará.
No te rindas, no claudiques
Salmo 46:1
“Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.”
Aguanta un poco más, resiste y no te desenfoques.
Si en la balanza está tú matrimonio, la relación con tus padres, tus hermanos, tus hijos, los amigos, vecinos, en tu iglesia, en tu trabajo, en la enfermedad, ante la pérdida de un ser querido, ¡NO TE RINDAS!
Dios es un Dios de propósitos y tiene un propósito con todo lo que estás pasando en tu vida. Sacúdete, llora, grita, patalea, corre, brinca, levanta la cabeza y sigue un poco más. Busca de Dios, acércate más a él y pídele que te dé fuerza, sabiduría, amor, esperanza, paz, que te ayude a hacer su voluntad.
Toma fuerza, energía, levanta tus manos y dobla rodillas, su palabra y promesas son reales. Esfuérzate y se valiente
No te rindas, todo es pasajero, confía, inténtalo una vez más.
Filipenses 4:13
“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”
Dios te bendiga
romysat@hotmail.com
