El Idiario de Romy
Por Romy Rodríguez Castillo
Querido lector, en algún momento de la vida ha escuchado que le dicen: “pues que afanado”.
Le están diciendo que si tiene prisa o va a realizar alguna diligencia o premura.
El afán en las personas siempre se ha dado, sin embrago, hoy en día se da mucho más porque la gente desea vivir en los afanes del mundo.
¿Qué es el afán? Es el deseo intenso o aspiración de algo.
El afán no es que sea malo, sino que en ocasiones el afanarse te lleva a descuidar, o perder lo más valioso, como es: la familia, Dios, hasta perder la fe.
Pero que es la fe, en el libro de Hebreos 11:1 nos dice: “fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”.
Cuando las personas se exceden en el afán pueden causar daño en sus vidas, ya que puede surgir la sensación de querer controlar todo y sentir estrés cuando las cosas se salen de sus manos y esto puede afectar la paz, el apetito, el sueño e incluso la salud física y mental.
La Biblia nos habla en el libro de
Lucas 10:38-42, sobre dos hermanas que recibieron a Jesús en casa.
“Jesús visitó a Marta y a María.”
“Aconteció que, yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero solo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada”
Esta historia nos muestra que no debemos afanarnos con las cosas de este mundo, no irritarnos, ni molestarnos por aquello que no podemos controlar o alcanzar. Debemos aprender a priorizar las cosas para tener paz en medio de las situaciones críticas. Actuemos dándole a Dios el primer lugar, como lo hizo María, al escuchar lo que Jesús le compartía.
El afán refleja falta de fe en Dios. Los afanes y las inquietudes que produce la vida hoy en día son una consecuencia de la falta de confianza en Dios. La preocupación comienza donde se acaba la fe.
El afán es una adicción que termina robando el tiempo valioso, que puedas pasar con Dios, o con tu familia.
Mateo 6:34, nos dice:
“Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.
¿Como afecta el afán? no deja que la palabra de Dios de fruto en tu vida.
Antepones todo el quehacer para no escuchar de Dios, para nos asistir a la iglesia, no orar o leer la biblia.
Te aleja de Dios y de lo más importante.
¿Y usted es una persona afanada?
Las personas afanadas se agotan más y no por el trabajo, sino por el afán y el exceso de preocupaciones.
Aprendamos la lección de María, ella hizo lo
mejor, conocer, y escuchar la palabra de Dios.
No se afane, busque de Dios, para cuando lleguen los problemas haya paz en su vida.
“No te afanes acumulando riquezas; no te obsesiones con ellas” (Proverbios 23:4).
“Encomienda al Señor tus afanes, y él te sostendrá; no permitirá que el justo caiga y quede abatido para siempre” (Salmos 55:22)
Dios le bendiga.
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